1. ¿Me conoces a mí y a mi negocio antes de diseñar?
Un buen diseño empieza escuchando. Valora a quien se reúne contigo, te hace preguntas y entiende cómo trabajas, en lugar de enviarte directamente una plantilla. Que trabaje online no es un problema si se reúne contigo por videollamada y responde rápido.
2. ¿Qué incluye exactamente el presupuesto?
Pide un desglose claro: páginas, funcionalidades, revisiones, SEO inicial, plazos y lo que queda fuera. Mira la guía de qué influye en el precio para saber qué preguntar.
3. ¿La web y el dominio serán míos?
Debe quedar claro quién es el titular del dominio y que podrás llevarte tu web si algún día cambias de proveedor. Evita situaciones en las que dependas de alguien para acceder a lo que has pagado.
4. ¿Está incluido el SEO inicial?
Una web bonita que Google no entiende no te trae clientes. Pregunta qué incluye: títulos y descripciones, estructura, velocidad, datos estructurados y mapa del sitio.
5. ¿Cómo será en el móvil?
Pide ver ejemplos en el teléfono. Si solo te enseñan el diseño de escritorio, desconfía.
6. ¿Qué plazos manejas y cómo trabajas las revisiones?
Un plazo concreto, con fases de aprobación y un número de rondas de cambio incluidas, evita malentendidos.
7. ¿Qué pasa después de publicar?
Pregunta por el soporte, los cambios futuros y el mantenimiento. Una web sin cuidados envejece rápido.
8. ¿Puedo ver trabajos y hablar con clientes?
Un profesional serio puede enseñarte proyectos reales y, si tiene clientes, ponerte en contacto con ellos. Si está empezando, valora la transparencia y la claridad con que te explica su forma de trabajar. Yo, por ejemplo, prefiero ser claro con lo que hago antes que presumir de lo que aún no tengo.
Mi forma de trabajar
Hablo contigo por videollamada, preparo una propuesta con presupuesto cerrado y me encargo de todo el proceso, desde el diseño hasta el SEO inicial. Si quieres hablar, tienes la información en la página de diseño web.